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De la africanía en Cuba. Oddun. Iwori Tuanilara

Por Heriberto Feraudy Espino
Fuente CUBARTE 24.05.2016

Iwori Tura
Iwori Tura

La cabeza puede tropezar con los pies.

Por la tierra Inle Ñañá Tori vivía un babalao nombrado Mosawere Awó quien era un hombre curioso, inconforme y sobre todo caprichoso.  Él vivía preocupado por tener los caminos cerrados y a pesar de toda la brujería que hacía, no tenía ni viandas para comer. Aunque sus maestros y la liturgia le decían que todos los días debía consultarse con Ifá, él se resistía a hacerlo.

Una mañana de esas en que amanecía inspirado, Mosawere Awó, desde la puerta de su casa, le cantó a Oyá:

Iya mi Kalekeo, Iya mi Kalekeo Iyansa Omó Mosawere Awó Balekun Omí Shangó Añaña Jekua Oyá Yansá Beleya Oyá.

De repente se formó un fuerte viento con tormenta y Mosawere asustado salió corriendo sin saber hacia dónde ir.

- De manera que me llamas y después sales corriendo-, le dijo una lejana voz.

Mosawere Awó se detuvo y al volverse, cuál sería su sorpresa al encontrarse nada menos que con Oyá, la dueña del viento, el ciclón y la centella.

Oyá se le apareció vestida con los colores del arcoíris, una corona de nueve piezas sobre su cabeza y nueve manillas en su brazo.

- El esfuerzo conquista montañas-, dijo la aparecida. - Coges dos eyele blancas (palomas) y llévaselas a Obatalá, él se encargará de decirte lo que debes hacer-.

Impactado por lo que había visto y oído, Mosawere, algo incrédulo, no dejó de vacilar. Finalmente decidió salir en busca de las dos palomas y cuando iba por un camino, de repente, se encontró con Obatalá.

- Babá, Oyá, quien sabe de mis angustias, me aconsejó que le trajera estas dos eyele y me dijo que usted me ayudaría-. Y Mosawere dijo que tenía pérdidas y perjuicios sin saber de dónde venían, y que además tenía cuatro mujeres embarazadas y que solo le interesaba una y que se sentía perdido y que él haría lo que le dijeran.

- Por ser caprichoso estás como estás y así se lo dije a Oyá. El capricho puede acabar contigo. La cabeza puede tropezar con los pies. Además de los problemas que dices tener, lo que más me preocupa es tu salud. Vamos a mi casa que allí te diré lo que tienes que hacer-, le dijo el Orisha mayor al Awó.

Al arribar a casa de Obatalá a Mosawere llamó su atención el templo todo pintado de blanco. En lo alto de una esquina observó una sopera de porcelana con conchas y ocho piedras depositadas sobre una tela blanca.

- Tomas tus eyeles y dáselas a Shilekun Ilé (puerta de la casa)-, dijo Obatalá con voz calmada.

Mosawere obedeció y mientras así lo hacía Orisha Nla cantó:

Shilekun kelefun Eni Letu Shilekun kelefun Eni Letu.

Posteriormente Obatalá le expresó: -Oye bien lo que voy a decir; el único que te puede salvar de la enfermedad que viene es Osain, con el que debes hacer un pacto para que te de fuerzas; porque si no lo haces, no solamente no saldrás de tus problemas, sino que también tu naturaleza se irá aflojando hasta que no la puedas utilizar-.

- ¡¿Qué usted dice?!-, exclamó Mosawere espantado. Pero desobediente como era no le hizo caso al Orisha y emprendió camino a la tierra Ñaña Tori.

En la medida en que pasaba el tiempo Mosawere Awó no progresaba, todo lo contrario, cada día iba de mal a peor, incluyendo la salud.

Un día se levantó bien temprano y se hizo Osodé y se vio su propio signo el cual le decía que su carácter y capricho lo estaban perdiendo, donde él tenía que hacer un ebbó y salir a buscar a Osain para ver si lo podía salvar aún.

Osain, que se encontraba escondido detrás de una Arabbá (mata de ceiba) salió y le dijo. - Yo sé que estás enfermo y que todos tus caminos están cerrados por falta de respeto a Obatalá y a Oyá. Tú hablas mucho y tratas mal a tu Obini. Te voy a dar la última oportunidad y tienes que jurarme que dejarás el capricho y escucharás a los mayores-.

Por fin Mosawere escuchó consejo y se consagró en Osain y a partir de entonces empezó a evolucionar y sentirse mucho mejor de salud.

La cabeza puede tropezar con los pies si no se pone en su lugar.

 

Heriberto Feraudy Espino

Por Heriberto Feraudy Espino

Escritor e investigador. Graduado en Administración Pública y en Licenciatura en Ciencias Políticas (Universidad de La Habana).  Ha realizado varias tutorías y cursos de postgrado e impartido cursos, seminarios y conferencias en Cuba, África, Estados Unidos y varios países latinoamericanos.

Ha sido Director de África y Medio Oriente en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos; Vice director de África Subsahariana en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba;  Embajador de la República de Cuba en la República de Zambia; República de Botswana; República Federal de Nigeria; República Popular de Mozambique y en el Reino de Lesotho.  También se ha desempeñado como Consultor de  la Convención de Naciones Unidas para la lucha contra la Desertificación y la Sequía.

Entre sus obras se encuentran: Yoruba. Un acercamiento a nuestras raíces (ensayo); Macua (ensayo); Irna (testimonio); Fabulosas Fábulas (libro de cuento infantil);  Fábulas del Señor Tortuga (libro de cuento infantil)De la Africanía en Cuba. El Ifaismo (ensayo); LaVenus Lukumi (relato); Sencillamente Nisia (testimonio); Yo vi la música. (Acerca de la vida de Harold Gramatges.) África en la memoria (ensayo), ¿Racismo en Cuba? (ensayo).

Sus libros han sido publicados en Cuba, México, República Dominicana, Venezuela. Premio Biografías y Memoria 2009.

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