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Niels Reyes: “No creo mucho en las vanguardias”

Por Adalys Pérez Suárez
Fuente CUBARTE 22.09.2016

Niels Reyes
Niels Reyes

Hasta el próximo 4 de noviembre se encuentra abierta al público, en la galería Artis 718 del Fondo Cubano de Bienes Culturales, una exposición personal del joven artista de la plástica Niels Reyes (Santa Clara 1977).

Antropoceno es el título de la muestra, evidenciadora de por qué se considera a este creador entre los principales exponentes del arte cubano contemporáneo. Es, además, el pretexto que tuvo Cubarte para dialogar con él.

¿Qué te propusiste con esta exposición?

“Desde el título, lo que quise definir como eje de la exposición es la condición humana. Las preguntas básicas como qué es ser hombre, quiénes somos, de dónde venimos. Esas preguntas básicas que yo siempre trato de enlazar con el arte pictórico, con la tradición del arte cubano.

Es como un híbrido en el que por una parte están esas preguntas –quizás existenciales- y, por la otra, cómo el lenguaje expresa esas cuestiones filosóficas.

Las obras las he venido preparando desde finales de 2015, hasta ahora. En su mayoría son rostros, ya no tanto retratos. Son rostros más genéricos que parten de determinada imagen, pero que tratan de expresar algún tipo de sensación o idea peculiar acerca de la condición humana. Hay, además, algunas figuras de cuerpo entero”.

¿Qué motiva en ti ese apego a la tradición pictórica?

“Yo me considero un pintor tradicional que utiliza un lenguaje contemporáneo. He hecho casi de toda mi obra desde un presupuesto bastante complejo como lo es el retrato, un género super tradicional; o la pintura genérica de pintar personas, figurativas. Trato de renovarlas desde el lenguaje, porque yo lo que hago es asumir tradiciones abstractas.

Toda la pintura del arte abstracto desde los años 80, la nueva expresión americana, el expresionismo alemán y después todos esos movimientos del arte global yo los experimenté en la Universidad.Después los mezclo con un género muy tradicional.

Pero, para mí, lo que le otorga contemporaneidad a la obra es el proceso, la forma de construirla. El tema, el sujeto de representación, es muy tradicional.

No creo mucho en las vanguardias. Lo contemporáneo es, siempre, una condición muy efímera, que se da y muere muy rápidamente.La tradición, al final, tiene mucho más peso porque se trabaja desde el inconsciente, desde la cultura, desde el inconsciente colectivo. Todo eso pesa mucho en la pintura como género. Más ahora en la condición postmoderna que vivimos.

Toda pintura está enlazada, de una forma u otra, con un referente; y todo el diálogo que establece con el espectador viene también enlazado con esa intertextualidad, con ese referente que tienen”.

¿Subordinas el tema al lenguaje o es a la inversa?

“Realmente yo he tomado el rostro o la representación de la figura humana como tema, como un tópico, porque es como el marco referencial ideal para, a partir de ahí, experimentar en el lenguaje.

Me considero de vanguardia en cuanto a que experimento formas de expresión. Experimento formas de pintar que son como reciclajes de muchas tradiciones y siempre es como una primicia básica.

Parto de una imagen que me impacta o que tengo en el subconsciente, la cual tiene un tipo de expresión peculiar en mi siquis y busco un medio idóneo de expresarlo, desde el punto de vista del lenguaje pictórico.

Entonces, pienso primero en la forma. Es como un acto de ir sin muchos pensamientos. El proceso mío de trabajo es muy intuitivo y muy de acción, de la actionpainting. Se resuelve haciéndose.Son como capas de pinturas, sedimentos. Y es como una batalla: lo logro, lo viro, lo dejo descansar, lo vuelvo a tomar. No hay mucha racionalidad a la hora de crear la obra”.

¿Piensas que eres una excepción dentro de tu generación?

“No, no lo creo. De hecho, pienso que del grupo de mi graduación, del grupo de gente que tenemos afinidades conceptuales dentro de la pintura contemporánea, era esa premisa fundamental.

Nosotros venimos casi todos del Instituto Superior de Arte, donde era y sigue siendo muy fuerte el arte conceptual. Era como una camisa de fuerza a la hora de crear, de que todo lo que se hiciera tenía que tener un significado.

Cuando estudiábamos, la pintura era vista como tradicional, como algo fuera de contemporaneidad. Nosotros quizás la re oxigenamos un poco con solamente una actitud: la actitud de ir sin ideas preconcebidas muy conceptualizadas.

Al cambiar la actitud con solo crear primero y después buscarle ese tipo de misterio, ese tipo de expresión que tenga conexión con el espectador, sin muchas conceptualizaciones.Esa actitud cambió muchos procederes. De hecho, ahora hay muchos jóvenes pintores, más jóvenes que nosotros que trabajan así.

Y ayudó a la diversidad porque, al final, en la pintura y en el arte tienen que coexistir todos los tipos de géneros. Cuando con nosotros era mal visto, ahora se ve bien ese tipo de proceder o de actitud hacia la pintura”.

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