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CUBARTE

Artes Escénicas

Las artes escénicas comprenden el estudio y la práctica de formas expresivas que se inscriben en el universo de la interpretación y que tengan como fin la exhibición pública. En estás se circunscriben el teatro, la danza y la música; otras formas de espectáculo, como el circo, la performance; y formas alternativas de representación, nacidas en movimientos vanguardistas contemporáneos y que resultan de la combinación y estrecha relación entre diferentes artes.

Las manifestaciones principales son el teatro, que es la forma escénica básica a partir de la cual se desarrollan otras muchas formas derivadas por combinación u omisión de elementos. A grandes rasgos es una representación de una historia o actuación frente a una audiencia, usando para estos fines el habla, gestos, la mímica, la danza, la música y otros elementos.

La danza o arte danzario. Considerada una de las artes más antiguas del mundo, se supone que es anterior al teatro y está en el origen de su nacimiento, consiste en movimientos corporales rítmicos que siguen un patrón, acompañados generalmente con música y que sirven como forma de comunicación o expresión. Por ejemplo el ballet, danza moderna, danza contemporánea, danza folclórica y otros bailes profesionales.

La música se considera una de las artes escénicas pues su interpretación se desarrolla en un determinado espacio y en un tiempo concreto, se dirige a un público determinado y, según los géneros, tiene sus propias convenciones de representación.

El circo. Espectáculo artístico que reúne características y elementos de otras artes, como el teatro, la música y la danza. Las diferentes modalidades circenses tienen su origen en las demostraciones de fuerza y habilidad de pueblos primitivos para realizar trabajos especiales, las capacidades defensivas y el valor. Acróbatas, trapecistas, funambulistas y domadores de fieras representan estas habilidades.

El arte de la performance constituye una muestra escénica, muchas veces con un importante factor de improvisación, en que la provocación o el asombro, así como el sentido de la estética, juegan un rol principal. La Performance o acción artística puede ocurrir en cualquier lugar, iniciarse en cualquier momento y puede tener cualquier duración. Se trata de una “acción artística” en cualquier situación que involucre cuatro elementos básicos: tiempo, espacio, el cuerpo del artista y una relación entre éste y el público; una de sus variantes, el sniggling, es una forma activista de performance en público que se desarrolla de modo que los espectadores inicialmente no se dan cuenta de que se está ejecutando.

La crítica está de acuerdo en situar los orígenes del teatro en Cuba en un tipo de espectáculo lúdico, de carácter parateatral, denominados areítos, en los que se mezclaba la danza, el canto, la música y la pantomima. Bajo la dirección de una especie de maestro, el tequina, los ejecutantes empleaban maquillaje además de plumas y flores, pero carecían de máscaras; tenían un fuerte valor simbólico y en él se relataban gestas de los señores y caciques locales e historias cotidianas de la vida aborigen. Las representaciones tenían lugar en las plazas de los pueblos o en las propias casas.

Se considera como primera obra teatral cubana «El príncipe jardinero y fingido Cloridano», de Santiago de Pita y Borroto, editada entre 1730 y 1733 en Sevilla. El tema de la obra es una historia de galanteos caballerescos, en una mítica Tracia distante de la realidad cubana. Sin embargo, se le atribuye a esta pieza el nacimiento del ‘choteo’ en los escenarios cubanos, un anticipo del teatro popular, donde los personajes humildes, los graciosos y criados constituyen el auténtico motor de la acción.

Estos primeros vagidos del teatro cubano van a coincidir con los primeros intentos de dotar a la ciudad de La Habana de un edificio teatral digno. El primero de ellos fue el Coliseo, inaugurado el 20 de enero de 1775, una iniciativa del Marqués de la Torre y los principales comerciantes de la ciudad. Sin embargo su vida fue efímera, pues trece años después estaba en estado ruinoso y hubo que esperar a 1803 a que, una vez reparado, volviera a abrir con el nombre de El Principal.

Pero el gran teatro que una ciudad como La Habana necesitaba no se inauguró hasta el 28 de febrero de 1838, el denominado Teatro Tacón. Fue considerado uno de los tres mejores teatros del mundo y tenía un aforo de más de dos mil personas sentadas y setecientas cincuenta de pie. Restaurado varias veces, en 1905 se convierte en Teatro Nacional. El 22 de abril de 1915 se reinaguró como Gran Teatro Nacional. En 1959 se le rebautizó como Teatro Estrada Palma y en 1961, tras la Revolución, es nacionalizado y denominado Teatro García Lorca.

 


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