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CUBARTE

Cultura Popular

La Revolución misma ha sido el mayor y más trascendente hecho cultural del pasado medio siglo. Ella hizo retroceder los límites de lo posible y desató las actuaciones, las ideas, los sentimientos y las potencialidades humanas. La mayoría de los cubanos y cubanas salieron del mundo en que vivían, llenos de opresiones, miseria material, injusticias, mezquindades, falta de oportunidades y de escolarización. En un mismo proceso se apoderaron de su país y de sus condiciones de existencia, y fueron volviéndose capaces de ir muy lejos en cuanto al cambio de sí mismos y al de sus relaciones, sus vidas y la sociedad. La revolución inspiró, exigió o permitió a las personas y grupos sociales mayoritarios lograr esas adquisiciones

En el modelo social cubano la cultura es un insustituible instrumento de transmisión de valores éticos que favorecen el crecimiento humano. Si con el triunfo de la Revolución se privilegió la democratización de la cultura, las circunstancias actuales nos llevan a una profundización y ampliación cualitativa, donde el desarrollo de una cultura general e integral asumida como línea de política cultural esencial, refrendada en congresos de creadores, periodistas, científicos, educadores y de organizaciones y organismos diversos que representan el amplio tejido social de la población cubana, proporcione mayor calidad a la vida humana y prepare mejor a los cubanos y cubanas para enfrentar los retos del mundo en que nos ha tocado vivir.

Con este fin se desarrollan un importante número de programas educacionales, sociales y culturales, de amplia repercusión social, encaminados a lograr profundas transformaciones cualitativas del pueblo cubano.

La cultura popular es el conjunto de creaciones que emana de una comunidad fundada en la tradición, expresada por individuos o grupos que responden a las expectativas de la comunidad en cuanto a expresión de su identidad social y cultural. Esta actividad es regida en Cuba por el Consejo Nacional de Casas de Cultura (CNCC), cuya misión es estimular y desarrollar procesos participativos desde la promoción, la apreciación y la creación artística y literaria en interacción con instituciones, organismos, organizaciones y demás actores sociales que en los distintos contextos, protagonizan el hecho cultural. Su principal objetivo es el de velar por la correcta aplicación de las indicaciones metodológicas vigentes para el trabajo cultural y por el bienestar espiritual de cada comunidad del pueblo cubano.

El CNCC tiene su origen en el Movimiento de Artistas Aficionados (MAA), que se organiza a partir del triunfo de la Revolución con una amplia participación de los diferentes sectores estudiantiles y laborales. En 1963 se organizan los primeros festivales a los que podían acceder todos los ciudadanos con aptitudes para la danza, el teatro, las artes plásticas y la música.

Posteriormente, con la oficialización del Sistema de Casas de Cultura, mediante la Resolución No. 8 del Ministerio de Cultura, se logró una amplia incorporación de la población, y en especial de los jóvenes valores artísticos y creadores, en el rescate y desarrollo de la identidad cultural nacional. En 1979 se decide crear la Dirección Nacional de Aficionados y Casas de Cultura. Luego surgió la necesidad de contar con personas dedicadas por entero a la enseñanza y promoción de diversas manifestaciones artísticas entre la población, los instructores de arte, principales exponentes del Movimiento de Artistas Aficionados y de la Cultura Popular Tradicional.

Las Casas de Cultura se convirtieron en el epicentro de la cultura en los municipios como instituciones culturales de la comunidad, representando un apoyo para el desarrollo del MAA. Promueven diversos servicios culturales y docentes encaminados a formar públicos, personas conocedoras capaces de interactuar con los diferentes formas de creación artística y literaria. En la actualidad existen más de 300 casas de cultura en el país.

De conjunto con el MAA, los especialistas, instructores de arte y promotores en estrecha interacción desde las Casas y los Centros Educacionales, atienden las necesidades culturales de los cubanos, e interactúan con las distintas iniciativas comunitarias, propiciando un mayor enriquecimiento.

Por otro lado, el CNCC y su sistema de Centros Provinciales y Casas de Cultura a lo largo del país estimulan la preservación del patrimonio cultural vivo, desarrollan un conjunto de acciones con toda la población, esencialmente con niños y jóvenes, y promueven un conjunto de eventos culturales en los diferentes territorios en conjunto con instituciones culturales afines.

Anualmente el CNCC entrega los Premios nacionales de Cultura Comunitaria y “Olga Alonso”, que tiene la finalidad de reconocer los aportes significativos de instructores, promotores culturales e instituciones, al trabajo artístico y sociocultural, y promueve en los diferentes territorios concursos, becas, eventos y actividades de relevancia en el país.

El Premio Nacional de Cultura Comunitaria fue instituido en 1999 y se otorga a personalidades de diversas ramas de la cultura cubana que han dedicado parte de su carrera, de manera sobresaliente, al trabajo comunitario y a la promoción cultural.