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CUBARTE

Música

En Cuba coincidieron una gran diversidad de etnias procedentes de distintos continentes, más las autóctonas de la Isla. Estas etnias influyeron considerablemente en su vida social y en su cultura, de allí que su producción artística y en especial la musical sea tan típica y a su vez diversa.

La música europea llegó a Cuba conjuntamente con la fundación de las primeras villas. Este hecho se unió a otro ya presente en el archipiélago cubano, la fiesta llamada “Areíto”, celebrada por la más desarrollada de las tres etnias indígenas que habitaban la Isla, los Taínos. Casi todos estos primogénitos cubanos desaparecieron bajo la acción de los españoles, pero quedaron sus nombres, costumbres, alimentos e instrumentos musicales.

Con el paso de los años y de los siglos los peninsulares continuaron llegando a Cuba, vinieron varias etnias, cada una de ellas trajo su forma de vida y su música, que aunque esta última inicialmente se refugió en las iglesias y cuarteles, también trascendió en toda la Isla.

Por otro lado casi desde su fundación llegaron a Cuba los primeros negros. Y aunque su música social, en su gran mayoría no se pudo conservar, porque no se transcribió, la religiosa ha perdurado.

A finales del siglo XVIII llegaron a Cuba en oleadas, inmigrantes franceses que aportaron considerable y decisivamente a la cultura cubana. Los primeros que vinieron llegaron desde  Lousiana, Estados Unidos, después de la revolución francesa. A estos les siguieron otros que se desprendieron de la revolución haitiana. Tanto los que llegaron de Lousiana como los de Haití, crearon un constante intercambio y enriquecieron el origen de la música cubana, al traer sus minuets, rigodones, lanceros, cuadrillas y contradanzas. Los procedentes de Haití trasladaron el cocuyé del folklore caribeño, que nutrió la música cubana y ayudó a la creación de lo que se llama “clave o cinquillo cubano”.

Con la fusión y aportes de todas estas etnias se fue originando una música en Cuba, que se apoyaba decisivamente en la melodía, los instrumentos, y el lenguaje traídos por los españoles, y en el ritmo percutido de los tambores y la estructura de los cantos africanos. También se incorporaron elementos tímbricos, de los instrumentos rudimentarios aportados por los indios nativos.

Los géneros y variantes de la música cubana están agrupados en diferentes segmentos organizados según la lógica. El primer grupo lo integra la música originada con cierta influencia francesa, que se fue transformando y adaptando a las condiciones insulares. La interpretan formatos que utilizan instrumentos de cuerda tocados con arco. A este grupo pertenecen: la contradanza criolla, la danza cubana, el danzón, el danzonete, el danzón cantado, el danzón de nuevo ritmo - danzón mambo -, el minuet congo, la cuadrilla, el lancero cubano, el vals tropical - vals cubano - y el ballet cubano.

La habanera, género tan popularizado durante la segunda mitad del siglo XIX, caracteriza el siguiente grupo, acompañada de la variante cubana del tango argentino-uruguayo. De ahí se pasa al segmento integrado por géneros y variantes con antecedentes soneros, ejecutados con formatos amplios, donde se emplean en la orquesta varias secciones de instrumentos. Aquí se incluyen: el mambo, el batanga, la pachanga, el dengue, el pacá, el pilón, el yeyé, el guaguá, el simalé, el upa upa, el guasón, el manaqué, el mongolés, el chiquichaca, la timba o salsa dura, el chachachá, el mozanchá y la chaonda.

Hay otro grupo, formado por aquellos géneros y variantes que tienen su origen o forman parte en su composición dichos populares y callejeros, que pasan a engrosar el folklore local y nacional. Así se cuenta con el pregón, la zarzuela, el sainete y la ópera cubana.

De la misma manera se presenta la sección integrada por música instrumental con arreglos mezclados de varios géneros, y otras obras compuestas con propósitos especiales - instrumentales o no - . Aquí se incluyen: la fantasía cubana; tanto como creación libre como popurrí, o utilizando ritmos cubanos, los caprichos cubanos, los popurrís de aires nacionales, la música religiosa cristiana, la patriótica-militar, la compuesta para cine, radio y televisión; la sinfónica, la de cámara y la realizada para fines anunciantes - la conocida como jingles -.

El segmento siguiente recoge toda la música de marcada ritmática africana y cuando lleva texto, las letras hacen alusión al negro. Aquí se presentan el lamento y sus combinaciones, los así llamados motivos afrocubanos, el tango congo, y el jazz cubano o cubop.

La canción cubana, con sus variantes y sus apreciables influencias extranjeras, así como otros géneros foráneos que originaron creaciones e interpretaciones criollas, son los que componen este segmento: la canción y sus combinaciones, bien sea romántica, política o humorística; el filin; la balada, la romanza y el lied cubanos.

No podía faltar el son genuino con sus variantes, interpretado mediante formatos ortodoxos; que pasan por los sextetos, septetos y otros más pequeños. Aquí tenemos: los montunos, el propio son con sus combinaciones, el sonsonete, el sucu suco, el changüí, el nengón, el son bunguero, el son trinitario, el son yayabero - son trancado -, el son habanero, el son matancero, el son pinareño, el son corrido, el son oriental, el coyunté y el son interpretado por los órganos orientales.

El bolero cubano con sus combinaciones, acompañado por la bachata, llamada así en la República Dominicana y que en Cuba no es más que una variante bolerística.

La música campesina, con gran influencia penínsular y la de origen urbano, coreada o cantada por solistas, pero siempre aludiendo a temas rurales, se agrupa en: la criolla, la clave, el coro de clave, la guajira, el punto con sus variantes llamadas; punto libre, fijo, en clave y cruzado.

La música profana, de indiscutible raíz africana, con predominio del ritmo percutido, con tambores o no, totalmente creada en Cuba, es la que a continuación se presenta: la rumba con sus variantes, el guaguancó, la columbia, el yambú y la rumba de salón; así como, la rumba jiribilla, la rumba palatino, la rumba resedá, la rumba de managua, la tahona, el coro de rumba, la conga, la comparsa, la chambelona, la arrolladera, la tonada trinitaria y el mozambique son los que integran este grupo.

Del tipo de canción cubana de ritmo rápido y bailable, con letras picarescas, burlónicas y satíricas, se encuentra: la guaracha y el guapachá.

La música originada en África, pero transculturada, y por lo tanto afro-cubana, en su mayoría referente a temas religiosos, es la que se presenta en este último segmento. Ella contiene cantos, toques, rezos y danzas con sus instrumentos semejantes o no a los africanos. Se encuentra la música conga o bantú; con sus cantos de palo, de garabatos, de makuta, de yuka; el kinfuiti, los cantos de puya; la música yoruba o lucumí con su wemilere; interpretado con los tambores batá o con los de iyesá; el bembé con su toque de güiro y de tambores, los toques de cajón y violín con sus rezos; la música arará o de santería arará, o de Dahomey, con los toques a sus dioses; la música carabali o abakuá con sus enkames y sus cantos de fiesta efí y efó y por último, la música de los cabildos de tumba francesa.

 

Enlaces

1. La Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM)

2. Bis Music

3. Instituto Cubano de la Música

4. RTV Comercial

5. Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC) 

6. Producciones Colibrí

7. D’CubaJazz

8. Centro Nacional de Música de Concierto

9. Artículo: Dos décadas “prodigiosas” de la música cubana


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