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El acompañante de Pavel Giroud: sin tomar partido y sin acusar

Por Susana Méndez Muñoz
Fuente CUBARTE 09.12.2015

Realizador cubano Pavel Giroud
Realizador cubano Pavel Giroud

En octubre del año 2013 sostuve una conversación con el realizador cubano Pavel Giroud, que salió publicada en la edición digital de la revista OnCuba,  a propósito de  la preparación de su película El acompañante.

Muchas cosas cambiaron en El acompañante en este tiempo, lo mejor, es que esta película ya está terminada,  y se estrena  en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, de La Habana, en su edición número 37.

Sobre algunos de las transformaciones que tuvo la cinta, que es una coproducción entre Francia, Venezuela, Colombia y Panamá., conversé con su director, esta vez para  Cubarte.

¿Qué cambió en El acompañante desde nuestra anterior conversación?

Desde la última vez que hablamos el principal cambio es el protagonista de la película, que en aquel momento iba a ser el actor brasileño Lázaro Ramos, -actualmente en la pantalla chica cubana encarnando al Evilasio Caó de la telenovela Dos caras-, y que finalmente es el cubano Yotuel Romero, integrante de la popular agrupación Orishas.

¿Por qué no lo hizo Ramos?

Lázaro Ramos se involucró muy bien con la película pero le surgió un problema personal grave que si bien le permitía en fechas rodar, no  le iba a ser posible prepararse para el personaje, y yo decidí que era más conveniente para él y para la película que lo dejáramos todo ahí porque ese personaje requería una preparación física por una parte y por otra el entrenamiento que se exigía a un actor no cubano para lograr convencer, al menos a los cubanos, de que era un cubano, aunque parezca un trabalenguas.

Y ¿cómo aparece Yotuel? Porque recuerdo que cuando conversamos en el 2013 no había encontrado ningún actor cubano para el personaje, pensaba que era probable que existiera, pero que no lo había hallado.

Fue una coordinación de los astros, pienso yo. Cuando di con él pactamos una cita por Skipe, porque no nos conocíamos;   de pronto él me enseña una nota  de recordatorio que tenía en el teléfono desde hacía algunos meses con mi nombre y me explica que había visto en televisión un reportaje sobre mi trabajo con fragmentos de mis películas y que me había visto en el set tirado en el piso con la cámara y se dijo que quería filmar algo conmigo, un video clip, u otra cosa.

Entonces le propuse que antes de un video clip yo quería que hiciera  mi película y me pidió el guión; enseguida se enamoró del personaje y me dijo que quería hacerlo de cualquier manera, por lo que le dije que lo primero era cortarse las trenzas, y me respondió: “ como si me tengo que cortar la cabeza”.

No tuve que hacerle ni pruebas, porque apareció en un momento en que parecía desmoronarse una vez más el sueño de arrancar  a  filmar la película y yo necesitaba a mi lado gente con esa energía positiva y esas ganas de hacer, y resultó ser él y no me defraudó, la verdad.

Desde que entró al proyecto ya era Horacio Romero, desde que nos abrazamos la primera vez ya yo estaba delante del personaje, ni se parecía al Yotuel que conocemos; ya tenía una barba como propuesta, el pelo cortado, un caminar diferente, y luego estuvo durante un mes entrenando día y noche boxeo con el bicampeón olímpico Héctor Vinent, que por cierto decía que qué clase de boxeador se había perdido en Yotuel.

¿Está satisfecho entonces con la decisión?

Sí, Yotuel me salvó la película; estoy muy contento, ya lo verás, su actitud en la película es como la de un actor muy maduro, con recursos muy precisos, sin pasarse, todo muy mesurado; parece un actor que hubiera realizado sesenta películas.

¿Logró cambiar completamente la imagen que tiene el público de él?

Sí, porque sus personajes anteriores se parecen más a él como persona, y Horacio es completamente distinto; Yotuel es una persona extrovertida, a veces casi infantil, y  Horacio se define a sí mismo como un lobo solitario, introvertido, acomplejado, de pocas palabras.

¿Y la voz, Pavel? Porque por lo que me dice la voz de Yotuel  no es la de Horacio.

Cambió la voz completamente; esto fue muy difícil. Lo primero que decidimos fue bajarle un tono a su voz, en fin ya lo verás, es otra persona totalmente, es un desdoble absoluto.

¿Hubo otros cambios?

Sí, otro cambio repentino fue que el fotógrafo que estaba vinculado al proyecto desde su surgimiento y que trabajó conmigo la fotografía en mis anteriores películas, justo tres días antes de empezar la preproducción sale del proyecto y rápidamente tuve que apostar por Ernesto Calzado, que ya había hecho Melaza, de Carlos Lechuga, y un corto que me encantó Las ventanas, de Maryulis Alfonso; Calzado me había acompañado desde el inicio de mi carrera; empezó conmigo como asistente de iluminación, iluminador, ayudante de cámara, foquero, hasta que resultó ser el fotógrafo de El acompañante  y también hizo un trabajo excelente.

La verdad es que todos los cambios fueron para bien, creo los astros se alinearon para yo tener a la gente ideal para mi película.

¿Cómo se siente  ahora que está terminada?

Muy satisfecho, es la primera de mis películas que yo logro disfrutar como espectador, porque en las anteriores terminé tan saturado del proceso de realización y de montaje, que me cansé de verlas, sin embargo El acompañante no me canso de verla y cada vez que la veo le encuentro cosas nuevas y esa sensación no me la había trasmitido ninguna de mis películas.

¿Cuál es el tema real de la cinta?

La importancia de la amistad en un momento  en que uno recibe un golpe duro y el valor que puede tener otra persona al darte el impulso necesario cuando te sientes derrumbado; creo que esa es la esencia,  habla de muchas otras cosas pero el núcleo, lo que te llevas de la película, es eso.

¿Cuáles son esas otras cosas de las que habla su filme?

De la  dignidad humana, la exclusión, la tolerancia, el respeto, la libertad,  de dónde radica la libertad ciertamente, porque muchas veces pensamos que somos libres cuando realmente la prisión está dentro de nosotros mismos, y nadie nos tiene puestas las rejas, nos las ponemos nosotros.

Para el tratamiento del tema del SIDA ¿qué tipo de asesoría recibió?

Todo el tiempo estuve asesorado por médicos, por enfermos, por acompañantes, por familiares de enfermos, algunos que están vivos, otros que  ya han fallecido; también de personas que vivieron en Los Cocos, y de hecho los enfermeros que aparecen en el filme lo son en realidad.

Yo antes de saber qué historia iba a contar sabía de qué iba  a hablar y me informé; no soy un especialista en la enfermedad pero conozco ya bastante sobre la misma, sobre cómo llegó la enfermedad a Cuba, cómo se desarrolló, cómo se enfrentó, porque justo lo que me motivó a escribir el guión fueron los datos positivos de Cuba respecto al SIDA; yo me   preguntaba cómo era posible que un país tan promiscuo y con una vida sexual tan activa, tenga esos datos, “no me jugaba la lista con el billete”.

Y entonces me fui a Los Cocos que era algo que tenía como referencia sobre todo de leyendas urbanas, pero investigué de la eficacia que tuvo aquel programa de atención al SIDA en los primeros momentos, que por un lado es muy criticado y por otro muy elogiado, porque lo que es innegable es que Cuba,-para mal o para bien-, fue el primer país del mundo que tuvo una acción respecto al SIDA, porque no sé qué es peor si estar allí encerrado con tratamiento, o muriendo como un perro en la calle.

Sobre todas estas dicotomías habla El acompañante, sin tomar partido y sin acusar, simplemente exponiendo el hecho para que el espectador participe un poco en las conclusiones de la película.

Aquellas personas que conoció en el proceso de investigación, que  estuvieron recluidas en Los Cocos, sus familiares, los acompañantes ¿qué opinión le dieron sobre esta etapa?

Están claros de que se cometieron muchas injusticias, pero no guardan rencor, al menos los que conocí entendieron la necesidad de muchas cosas.

En la última etapa yo tuve un asesor  vital que fue paciente de Los Cocos, el escritor Miguel Angel Fraga, que tiene escrito dos libros sobre esta experiencia: su  biografía y un volumen de entrevistas a personas que vivieron  en  el sanatorio, de una forma u otra, trabajando, o como pacientes en la época que trata la película, y para él era muy importante que ésta no fuera un pase de cuentas, pues dice que ellos una vez que entraron allí fue como entrar a un mundo nuevo y aprender a vivir en él.

De hecho cuando las puertas del sanatorio las abren muchos de los pacientes deciden quedarse allí pues ya tenían su mundo creado y les daba miedo empezar de nuevo, de cero, afuera, pero al menos tenían la opción de decidir, que es lo que chocó en un inicio, aunque eso también tenía su explicación.

Al ser militares los primeros casos detectados van a parar a esa clínica y en cualquier ambiente militar hay disciplina militar y medidas que son normales para los militares, pero cuando comienzan a entrar civiles es para éstos un choque tremendo.

Entonces muchos aprendieron a construirse una nueva vida allí y fueron hasta felices, pero otros no, como en la vida misma.

Hábleme del personaje de Daniel Guerrero

Este personaje lo interpreta Armando Miguel Gómez, muy bien; este es un actor joven cubano, conocido por sus trabajos en Melaza, Conducta, La emboscada; aquí está increíble, tiene una fuerza tremenda; él es el coprotagonista, el paciente que está contagiado con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, pero no está enfermo, y es a quien acompaña Horacio Romero.

Daniel es un joven que contrae el virus mientras cumple misión internacionalista en África, como los primeros casos aparecidos en Cuba, y que desea escapar del sanatorio, ser libre, y hace todo lo posible por lograrlo.

Es el paciente más conflictivo  del sanatorio y precisamente esto permite que el personaje de Horacio sea diferente a los acompañantes en su generalidad, los cuales se relacionaba con  el paciente que atendían solamente cuando éstos tenían pase y podían salir a sus casas, aunque algunos llegaron a entablar amistad entre sí,  en sentido general la relación era solo en las salidas, luego  entregaban el reporte del paciente, recibían un buen salario y otras prebendas, pues de alguna manera corrían riesgos.

Pero justificada a partir de que Daniel es el paciente más conflictivo, yo pude armar una historia en la Horacio por tanto no puede perderle ni pie ni pisada y se convierte en su sombra, lo cual me garantizaba mayor intimidad entre los personajes y no tener que estar saliendo y entrando al sanatorio sino mantener la filmación allí.

Yo necesita que Horacio fuera los ojos de un espectador que entraba a un mundo completamente nuevo que es ese sanatorio, y esa fue la licencia que me tomé como creador.

¿Cómo fue la relación entre los actores?

Muy buena y a ello contribuyó mucho el mes que estuvimos ensayando todos los actores; nos íbamos a mi casa en grupo y pasábamos las escenas y todos participaban de las escenas de los demás, hacían sugerencias, aparecían cosas, se aportaba.

La relación con los actores en la pre filmación condicionó mucho que el espectador sienta que esas personas en realidad han convivido, que se conocen, que aunque algunos se odien, hay algo que los une.

En cuanto a la banda sonora…

Hice un experimento, trabajé con  dos creadores, Ulises Hernández y Sergio Valdés; comencé con Sergio, que es músico de rock and roll, de música alternativa,  porque yo quería temas íntimos, unos temas a guitarra que yo le había oído tocar en una fiesta y sentía que ese era el tono de la música que quería para la película, y me hizo unos temas muy chulos.

Luego en el proceso necesité música más intensa y sinfónica, y convoqué a Ulises Hernández que ya me había hecho la música de La edad de la peseta, y me hizo unas piezas fabulosas con la orquesta sinfónica del Museo Mozartiano.

Y por supuesto al desarrollarse la cinta en los años 80 tengo mucha música  de esa época, de principios y finales de esa década, a Ojedita, Manolo del Valle, la Revé, Irakere…, cuando la veas vas a  sentir que estás en tu casa en esa época oyendo el radio.

¿Qué nueva película tiene entre manos?

Estoy preparando un nuevo proyecto que fue mi primer guión que se llama Emporio Habana, claro, mi primer guión que tiene 15 años y que hoy en día está muy transformado.

Transcurre aquí mismo, en el Hotel Nacional de Cuba y cuenta la historia de cuando Meyer Lansky y Lucky Lucciano en el año 1946, convocan a todos los capos de la mafia de Estados Unidos a una reunión “para repartir el pastel”.

Es una película donde por primera vez Meyer Lansky y Lucky Lucciano son antagonistas, porque también por primera vez no tienen un objetivo común.

¿En qué fase se encuentra Emporio Habana?

En fase de desarrollo; está listo el guión, aunque por supuesto yo sigo escribiendo los guiones hasta el día antes de comenzar a rodar, y los productores están  ya en función de levantar el financiamiento.

¿Alguna idea ya del reparto?

Bueno,  debe ser un reparto internacional porque los dos actores  han de ser de habla inglesa o que dominen muy bien el inglés y sean creíbles, porque casi todo el metraje es entre Meyer Lansky y Lucky Lucciano.

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