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El nuevo proyecto de Ares y los mundos de Nerilicón

Por Carina Pino Santos
Fuente CUBARTE 28.06.2016

El nuevo proyecto de Ares y los mundos de Nerilicón
Arístides Hernández Guerrero (Ares).

Se llama Arístides Hernández Guerrero, pero la mayoría le identifica por su nombre artístico. Es Ares para los lectores y amantes del humor gráfico, los amigos de dentro y fuera de nuestra Isla y, por último, aunque no menos importante, para los artistas visuales cubanos.

Premiado en más de un centenar de eventos internacionales por su obra en el humor gráfico, no es exagerado decir que mencionarlo es siempre noticia. Por cierto, a inicios de este 2016 supimos que un reputado jurado de las Naciones Unidas le otorgó el Primer Premio en el Concurso de Caricatura Política Ranan Lurie Naciones Unidas 2015. Sensibilizado con el ataque terrorista que se produjo en el semanario Charlie Hebdo que segó la vida de 13 personas, de ellos cinco dibujantes del semanario satírico, entre los que se hallaban sus amigos caricaturistas Charb y Wolinski, Ares se inspiró para dibujar en su caricatura, a un terrorista vestido de negro con la cara cubierta que, en vez de matar con un fusil de asalto, asesina con una daga a un lápiz del que chorrea sangre.

La última noticia ahora es que Ares acaba de inaugurar hace solo unos días lo que ha llamado la primera fase de su Estudio en San Ignacio 4, entre Chacón y Tejadillo, a pocos metros del parque La Maestranza en la Habana Vieja. Es un espacio modesto en los bajos de ese edificio, donde radican dos proyectos más, Jóvenes Emprendedores de la Moneda Cubana y Urich y Triana dedicado al arte de la fotografía.

Resultaría importante que, en lo sucesivo, se multiplicasen sitios como este para el humor gráfico, como resaltó Ares, momentos antes de la apertura. Y es que, en verdad, además del Museo del Humor en San Antonio de los Baños, la Vitrina de Valonia en la Plaza Vieja de la zona histórica, y el Estudio Ares que motiva estas líneas, palpablemente no hay otros lugares dedicados a la manifestación. A lo que se suman otros factores, como que aún no se ha recuperado la publicación en sí del Dedeté, más allá de la sección en su página del periódico Juventud Rebelde. Y tampoco el ritmo editorial de publicaciones dedicadas a la historieta, así como libros de arte sobre esta temática. Todo ello nos recuerda cuánto queda aún por hacer en el justo camino por otorgar el merecedor y cimero sitio que debe tener esta expresión gráfica.

Pero no fue con una exposición de Ares con la que el artista inauguró su nuevo Estudio en San Ignacio, sino con una muestra de un colega, Antonio Nerilicón, caricaturista mexicano, Premio Nacional de Periodismo de su país (1997).

En Madre Tierra, el humorista azteca exhibe su talento como dibujante capaz de trasladar al lenguaje plástico metáforas trascendentes sobre el presente y futuro del planeta, mas los mensajes que el artista transmite evitan cualquier posible grandilocuencia, para comunicarnos visiones abarcadoras de forma condensada. El mundo se convierte en esfera repleta de enchufes de computadoras, o esta se transforma en telaraña cuyo centro es la figura humana y renacentista de Vitruvio.

Si bien es cierto que toda una gran biblioteca no bastaría para revelar los problemas mundiales, Nerilicón, como profesional experimentado de la gráfica humorística, posee esa habilidad para sintetizar problemáticas muy complejas en alegorías que dibuja con imaginación, soltura y extremo detalle.

Comentarista agudo, Nerilicón no debe haber dejado apenas tema por tocar durante su trayectoria profesional, si tomamos en cuenta que publica cinco días a la semana en un periódico que aún es impreso en papel, aunque, como me comentara poco antes del evento, la publicación pronto será digital, porque “es lo que los chavos hoy leen”.

Poco después en el Bar Las Estaciones, en el que un pequeño grupo de artistas celebró el evento, de modo informal, pude intercambiar un diálogo con el artista mexicano que, desde el inicio, le propuse tuviera como destino a nuestros lectores de Cubarte.

A propósito de esta muestra personal, ¿cuál es su concepto de la caricatura editorial y periodística?

Es una forma de sintetizar una idea en una imagen con un componente de humor básicamente. Siempre he dicho que la caricatura es el editorial más rápido de leer y el más amable por ese componente del humor. En una imagen hay que significar una situación y no sólo expresarla en su mayor amplitud, sino lo más importante, dar una opinión personal sobre esta, ya sea sobre acontecimientos de mi país o de eventos internacionales que están en la opinión pública.

Al mismo tiempo usted es un caricaturista productivo, labora cinco días a la semana para El Economista. ¿Cómo trabaja cotidianamente como creador?

Yo me considero un periodista gráfico. Uno tiene que estar lo más informado posible, no podemos dar una opinión de manera desinformada. Es una responsabilidad ética y profesional crear una imagen que represente no solo una situación, sino a través de una opinión muy personal. Al final, cada caricatura va firmada. El caricaturista, como el periodista, se tiene que hacer responsable de lo que ofrece al público.

Por otra parte, usted corre riesgos, hay temas como el narcotráfico, la política actual, y la situación en México. ¿Cómo valora su labor respecto a ello?

En realidad, no me siento tan en riesgo, lo está más el reportero en zonas de conflicto, y es real, su vida está en peligro, en los últimos diez años ha habido más de cien periodistas asesinados.

Pienso más en el lector que en los posibles riesgos.

Roberto Fabelo hace un tiempo nos regaló una muestra donde aparecía la imagen del mundo en su pintura e instalaciones, ahora vemos esta obra suya en otra manifestación artística con esta intencionalidad de contenido. ¿Qué pude decirnos de su exposición Madre Tierra?

Quiero agradecerle al Estudio Ares, a Arístides Hernández Guerrero, conocido como Ares, que ha tenido un gran trabajo no solo como caricaturista, sino como pintor. Podía haberse instalado cómodamente en esa posición, y sin embargo ha tenido una generosidad de crear un espacio para el humor gráfico, y dar oportunidad tanto a caricaturistas, cuyo trabajo nos ha consolidado, como a nuevos talentos. Y me parece muy valioso lo que está haciendo.

Por otra parte, Fabelo es un artista insuperable, y su trazo ha influido en muchos caricaturistas cubanos.

¿Cuál es su concepto más reciente de la caricatura y el humor gráficos respecto a la vida en el mundo hoy?

Internet ha globalizado el mundo. Tenemos la oportunidad de vivir un momento histórico. La humanidad vive el siguiente gran salto después del descubrimiento de América, que vio al mundo redondo, ahora Internet lo ha vuelto global.

Hoy podemos ver trabajos de creadores de cualquier parte del mundo, lo que nos crea una mayor y mejor competencia. Particularmente, si me permites el comentario, llevo viniendo a Cuba más de veinte años. La primera razón por la que vine a Cuba fue por la Bienal del Humor de San Antonio de los Baños en 1993, donde hace cuatro años fui jurado.

¿Qué ha significado la Bienal del Humor para usted?

Para mí ha sido significativo, por ejemplo, cómo la Bienal ha resistido el bloqueo, el periodo especial, y está ahora mismo viva y pujante.

Si tenemos en cuenta su perseverancia en su labor como artista en un periódico como El Economista. ¿Puede hablarme de la artisticidad respecto a esa labor continua?

La mejor manera de expresarme fue a través de la gráfica. Nunca me dio por ser pintor. Tenía tanta necesidad de ver resultados de mi trabajo que para mí ser pintor hubiera sido un proceso muy lento. Me maravilló hacer un dibujo hoy y luego verlo reproducido desde 10 hasta 30 mil veces, al día siguiente.

Honestamente yo no me considero un artista, soy un obrero de la imagen. Yo fabrico imágenes.

También le estoy agradecido a El Economista no solo por haberme ofrecido un espacio por más de veinticinco años.

El mayor premio para un humorista gráfico entonces ¿es ver su obra reproducida? ¿Qué le ha deparado desde el punto de vista social y artístico esa comunicación?

A mí la caricatura me lo ha dado todo, una forma de vida, un medio de expresión, un espacio para desarrollarme personalmente, un cierto reconocimiento; y la oportunidad de estar en un precioso país como Cuba que es un ejemplo de resistencia, de conservación, de idiosincrasia, que tiene que ver con su música, su arte y con una forma de ser que no ha permitido que se le cambie esa esencia también caribeña y latinoamericana.

Para mí el humor gráfico es Arte con mayúscula. ¿Cómo define la vida de un caricaturista en México respecto a su concepto y a otros aspectos como la censura?

Por alguna razón que no tengo muy clara, la caricatura en México se ha orientado mucho hacia la caricatura de opinión y la editorial.

Admiro que, en el caso de Cuba, por ejemplo, el espectro ha sido más amplio, simplemente, se han permitido espacios para el humor gráfico en sí, como mera expresión del creador sin que impliquen mayores pretensiones comentarios editoriales. Lo que en México es un poco difícil, porque estamos demasiado orientados a la caricatura editorial. Nos hemos perdido de explotar otras formas como el humor erótico, el humor blanco, el humor negro.

En el contexto periodístico, lamentablemente, todavía subsiste en México la censura por intereses gubernamentales y económicos. Sin embargo, El Economista para mí ha sido una isla de libertad de expresión, porque he tenido experiencias previas con otros periódicos, donde uno está como en una camisa de fuerza, sometido a presiones externas y, sin embargo, en este periódico, tal vez por su carácter especializado, ha permitido que la caricatura sea absolutamente libre.

Me gustaría nos hablara de René de la Nuez, a quien tuve la suerte de conocer personalmente, uno de nuestros mejores humoristas gráficos.

Es una institución en la caricatura cubana. No se podría entender la caricatura cubana contemporánea sin el señor de la Nuez. Conocí su trabajo y ha sido no solo piedra de toque, sino una influencia para las generaciones posteriores.

El periódico Cubarte de la cultura cubana le agradece esta entrevista, y que nos haya traído esta exposición en que usted ha convertido este planeta de hoy, a través de su arte, en otros mundos.

 

Carina Pinos Santos

CriticArte

Por Carina Pino Santos

Carina Pino Santos Navarro (La Habana, 1959). Doctora en Ciencias sobre Arte. Crítica de arte, profesora, curadora y editora. Su último libro publicado fue Nuevo Milenio. Artistas cubanos contemporáneos. Guadalajara, España, Pontón Facsímiles, S.A., 2006. Especialista en arte contemporáneo cubano, actualmente colabora con las principales publicaciones culturales, y escribe una columna de artes visuales para el Periódico Cubarte del Portal Digital del mismo nombre.

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