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Martí crece

Por Pedro Pablo Rodríguez
Fuente CUBARTE 15.02.2016

Memorial José Martí. Plaza de la Revolución. Habana. Cuba.
Memorial José Martí. Plaza de la Revolución. Habana. Cuba.

Es indudable que, tras su muerte en combate, Martí ha vivido un sostenido crecimiento en el interés y en la atención de numerosas personas y pueblos diversos. A lo largo del siglo XX fue un símbolo de la nación para los cubanos, el líder de nuestra historia por la independencia, un referente obligado de las letras en lengua española, y a la segunda mitad de aquella centuria, con la Revolución Cubana, vio nacer un afianzamiento de su imagen como el revolucionario modélico de su tiempo, el precoz antimperialista, el latinoamericanista seguidor de Bolívar.

Durante su larga estancia en Nueva York, los sectores ilustrados de nuestra América siguieron frecuentemente sus crónicas acerca de Estados Unidos, por lo que su condición de periodista fue bien conocida entre ellos y públicamente admirada en más de una ocasión. La obra poética martiana cobró importante dimensión entre los estudiosos de las letras hispánicas desde comienzos del siglo XX, mientras que más de uno de sus poemas fue incluido en libros escolares de varios países hispanoamericanos, musicalizado alguna vez y memorizado a menudo. Y aunque minoritarios, también hubo estudiosos y admiradores de su obra en varios lugares de Europa y en Estados Unidos. No fue, pues, Martí un desconocido dentro y fuera de Cuba antes de 1959. 

La Revolución en el poder potenció esa presencia martiana en Cuba y por el mundo al adscribirse a su ideario y al promover su obra mediante enormes tiradas de todo tipo. Culturas y pueblos muy diferentes se han ido interesando desde entonces por la personalidad del Maestro, al punto de que hoy disponemos de ediciones de sus escritos y del trabajo de importantes académicos de casi todas las naciones de Europa, del mundo árabe e islámico, y de países de numerosas poblaciones y muy antiguas culturas como India, China, Japón y Viet Nam. No hay dudas de que hoy Martí es un hombre universal.

Por eso no son sorprendentes los resultados de la segunda Conferencia Internacional “Con todos y para el bien de todos”, convocada por la Oficina del Programa Martiano, con el coauspicio del Centro de Estudios Martianos y de la Sociedad Cultural José Martí, además del apoyo de la Unesco, que tuvo lugar en La Habana del 25 a 28 de enero.

Con una amplia agenda deseosa de impulsar el intercambio de criterios y experiencias, la respuesta de los asistentes en cuanto a cantidad y diversidad de nacionalidades fue, de por sí, una muestra de las notables presencias e influencias de Martí en la vida contemporánea. Más de 700 participantes de 51 países así lo atestiguan. Sin embargo, no se trata solo de esas cantidades sino también de los temas abordados. Ellos fueron referidos a los grandes problemas de la humanidad contemporánea que pudieran sintetizarse en la crisis civilizatoria en que el capitalismo ha sumido a la humanidad y al planeta, que no es solo económica, política, de innumerables aspectos sociales como el enorme crecimiento de la riqueza en cada vez menos manos, sino también de ideas, de valores, de proyectos.

No se trata, en modo alguno, de que entre los asistentes a la Conferencia con motivo del aniversario 164 del natalicio de Martí haya existido uniformidad de intereses representados, de criterios o de ideologías. Variedad de culturas, de religiones, de filosofías, de posturas, de clases sociales se encontraron en la reunión. Una buena parte de ese público no eran tampoco académicos dedicados al examen de la obra martiana, aunque los hubo también y de muy destacada trayectoria. Lo importante es que, por una u otra vía, se sintieron llamados por la palabra martiana para afrontar los asuntos que les preocupan.

Todo ello no es mera casualidad, ni siquiera la marcada preocupación en la gran mayoría por los más disímiles aspectos de esa que he llamado crisis civilizatoria. Es que Martí se convierte cada vez más en un referente necesario para asumir una imprescindible perspectiva crítica, por el bien mayor del hombre, como él señalara era el objetivo mayor de la guerra iniciada en Cuba el 24 de febrero de 1895 contra el dominio colonial. Su gran proyecto de liberación para Cuba y nuestra América, y para toda la humanidad moderna —como él dijo—, la profunda eticidad humanista de su pensar y de su actuar, su fe en la capacidad de mejoramiento de las personas y en la utilidad de la virtud sostenida en una muy realista comprensión de cuán falible es el ser humano y de cuán abestiada puede llegar a ser la condición de nuestra especie, son factores que explican la atracción actual de sus ideas y por su conducta.

El hombre más puro de la raza, como le describió hace mucho uno de sus admiradores —y aludía así a su linaje latinoamericano, sin sombra alguna de racismo al emplear la palabra raza—, demuestra que no anduvo desacertada aquella gran poetisa chilena que fue Gabriela Mistral al considerarlo una mina sin acabamiento. Los dos pilares básicos de su razón de ser, esa ética de servicio humano y su filiación con los pobres de la tierra donde quiera que estos se hallaran, son quizás las razones de esa perdurabilidad martiana, que crece por días.

Por eso su lema para la república cubana que quiso fundar, “Con todos y para el bien de todos”, y que era la manera de liberar a la colonia con pocos y para el bien de muy pocos, se ha tornado en inteligente y valedera síntesis por la pelea de hoy por un mundo mejor, al que hay que hacer posible, como lo intentó el Maestro. Así, pues, han hecho bien los organizadores de la conferencia en valerse de esta frase suya, inclusiva y a la vez portadora de la necesidad de cambios para el bien de todos y no para unos pocos, que insensatamente nos llevan al abismo como especie.  

Vale entonces que la Declaración Final del Consejo Mundial del Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional, con la que dio término la segunda Conferencia Internacional “Con todos y para el bien de todos”, urja a gobernantes, parlamentarios, a la sociedad civil, a la comunidad en su conjunto y en particular a los jóvenes, a enfrentar de manera apremiante los grandes problemas de nuestro tiempo, y que igualmente ese documento llame a estar conscientes de que por primera vez en la historia puede llegarse a un punto de no retorno en cuestiones sociales y medio ambientales que afectarían irreversiblemente la vitalidad de la Tierra.

Valen también los formidables recordatorios en ese cónclave de Frey Betto a incorporar los valores de la ética martiana y el llamado de Pepe Mujica a la humildad, realismo y el actuar para las mayorías que ha de caracterizar a quienes se consideren revolucionarios. Vale la Conferencia para quienes nos dedicamos al estudio de la obra martiana en cuanto a reiterarnos la importancia de nuestras labores y el sentido de servicio que ha de presidirlas, y vale también para que cada cual que se sienta enamorado por la escritura del Maestro haga voto de fe y de conciencia de su magna empresa para desuncir al hombre, y para ajustarla en su propia sociedad a una forma de vida contra las opresiones, discriminaciones y violencias.

En cada lugar del mundo, en cada sociedad, en cada cultura a trabajar con todos y para el bien de todos, por el bien mayor del hombre, por el equilibrio del mundo y por la verdadera libertad para todos.

Pedro Pablo Rodríguez

Por Pedro Pablo Rodríguez

Pedro Pablo Rodríguez López (La Habana, 29 de junio de 1946)

Historiador y periodista. Director general, en el Centro de Estudios Martianos, de las Obras completas, edición crítica de José Martí, de la que ya se han impreso 24 tomos.Doctor en Ciencias Históricas.Miembro efectivo de la Academia de Ciencias de Cuba de 2000 a 2006 y académico de mérito electo en 2006.Miembro de número y secretario de la Academia de la Historia de Cuba, desde 2010 hasta 2015. Actualmente vicepresidente de la Academia de la Historia de Cuba.Investigador titular del Centro de Estudios Martianos.Profesor auxiliar de la Universidad de La Habana y profesor titular adjunto del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, de La Habana.Miembro del Tribunal Nacional de categorías científicas

Miembro del Tribunal Nacional de grados científicos (Historia).

Ha investigado y publicado acerca de diversos temas de historia y pensamiento cubano, en particular acerca del movimiento patriótico durante el siglo XIX, la vida y la obra de José Martí, la vida de Máximo Gómez, el pensamiento económico cubano y las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Ha publicado numerosos artículos y ensayos en publicaciones periódicas cubanas y extranjeras como, entre otras, Pensamiento Crítico, Anuario Martiano, Anuario del Centro de Estudios Martianos, Casa de las Américas, Temas, Debates Americanos, Contracorriente, Anales del Caribe, Universidad de La Habana, Economía y Desarrollo, Revista de la Biblioteca Nacional José MartíCuadernos de Nuestra América, Revista Cubana de Ciencias Sociales, Revolución y Cultura, Islas, Santiago, Honda, Caminos, Index, Sic, Áncora, Revista del Vigía, Antena, Contracorriente, Honda, SIC, Antenas, Áncora, América Nuestra, Cuba SocialistaCuadernos Americanos (México), Chac Mool (México), Tareas (Panamá), Revista Cultural Lotería (Panamá), Actual (Venezuela), Concordia (Alemania), Nuevo Humanismo (Costa Rica), América Libre (Argentina), La Torre, Hómines y Exégesis (Puerto Rico), Nuestra América. Revista di analisi socio-politica e culturale sull’America Latina (Italia), Cuban Studies (Estados Unidos), Cultura de Guatemala, La Nueva Revista Venezolana, A plena voz. Revista cultural de Venezuela, Ko’eyú Latinoamericano. Revista de análisis político-cultural (Venezuela), Tierra firme y La Nueva Revista Venezolana (Venezuela, Nuestra América. Revista di analisi socio-politica e culturale sull’America Latina (Italia),  y Anuario de la cátedra Juan Bosch de la Universidad de La Habana.

Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Antología del pensamiento revolucionario Cubano (1970, coautor), La primera invasión (1987), El despliegue de un conflicto (La política norteamericana hacia Cuba entre 1959 y 1961) (1996), dos capítulos dentro del tomo 2 de la obra colectiva Historia de Cuba, a cargo del Instituto de Historia de Cuba (1997), Enrique José Varona, política y sociedad (1999, coautor), De las dos Américas (2002, Premio de la crítica en 2003), El periodismo como misión (compilación de estudios acerca del periodismo de José Martí, 2003, 2ª. Edición ampliada, 2012).

Ha publicado varios textos de Martí en edición crítica, el último de ellos En los Estados Unidos; periodismo de 1881 a 1892, contentivo de las crónicas norteamericanas de Martí para la colección Archivos de la UNESCO, en condición de coordinador con Roberto Fernández Retamar.

En el año 2013 aparecieron, entre otros, estos títulos suyos: Al sol voy. Atisbos a la política martiana; De todas partes. Perfiles de José Martí; Un caudillo útil. San Martín en José Martí; Pensar, prever, servir. El ideario de José Martí; Ensayos de mi mundo; y Nación e independencia económica, La primera invasion, (segunda edición); Hacia Cuba libre; Diálogo con los tiempos; y Un caudillo útil. José de San Martin en Martí.

Ha participado en numerosos eventos científicos en Cuba y en el extranjero y ha impartido cursos de pregrado, diplomado, maestría y doctorado sobre Filosofía, Pensamiento Cubano, Historia de Cuba, Pensamiento Económico Cubano y diversos cursos monográficos acerca de la vida y la obra de José Martí en universidades cubanas y de Estados Unidos, Canadá, Francia, España, Alemania, Suecia, México, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, Uruguay, Argentina, Paraguay, Brasil  y República Dominicana.

Ha participado como ponente en más de 150 eventos científicos nacionales e internacionales.

DISTINCIONES Y CONDECORACIONES RECIBIDAS.

Medalla de la alfabetización. (22 de diciembre de 1986).

Premio Abril de la UJC, 1994.

Distinción Por la Cultura Nacional (21 de marzo de 1996).

Premio Ramiro Guerra otorgado por la Unión de Historiadores de Cuba a la mejor obra de tema histórico publicada en el año por Historia de Cuba, tomo II, Las luchas por la independencia nacional y las transformaciones estructurales: 1868-1898 (coautor).  La Habana, 1996.

Distinción Raúl Gómez García del Sindicato de la Cultura (2000).

Medalla Alejo Carpentier (19 de julio de 2003).

Orden Carlos J. Finlay. (11 de enero de 2005).

Premio martiano de la crítica Emilio Roig de Leuchsenring por el artículo “Nuestra América de José Martí, hacia el futuro”, 2007.

Premio Félix Varela de la Sociedad Económica de Amigos del País por la obra en las ciencias sociales. La Habana, enero de 2009.

Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, 2009.

Distinción La utilidad de la virtud, otorgada por la Sociedad Cultural José Martí, 2010.

Distinción Pensar es servir, otorgada por el Centro de Estudios Martianos, 2010.

Premio Nacional de Historia, 2010.

Premio de la Academia de Ciencias de Cuba por los resultados obtenidos con la edición crítica de las Obras completas de José Martí, 2010.

Premio Especial del  Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio Ambiente al resultado de mayor relevancia por su impacto social, 2010.

Distinción Juan Marinello Vidaurreta, entregada por la Universidad de Ciencias Pedagógicas Juan Marinello, de Matanzas, 2012.

Reconocimiento  La Gitana Tropical, de la Dirección provincial de Cultura de La Habana, 2012.

Premio a la dignidad, otorgado por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). (2012).

Se le dedicó la Feria Internacional del Libro de Cuba, 2013.

Premio Nacional de Ciencias Sociales 2009

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